DANIEL CAVERZASCHI

Compaginé mis estudios con un alto nivel en mi carrera tenística desde mi época en el colegio hasta la universidad; con mucha pasión porque, sin ella, hubiera sido difícil pasar esos momentos tan exigentes que requerían tanto sacrificio y tanta gestión del tiempo, y con mucha garra (el talento está sobrevalorado). Durante mi primer año de universidad me clasifiqué para los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, momento que fue muy especial ya que se trataba de mis primeros Juegos, además de por el esfuerzo que supuso estar ahí. En abril del año 2014 falleció mi padre, mi mayor apoyo y mentor, y decidí acabar ese año, mi último año de universidad, estudiando como jamás había estudiado hasta ese momento para poder lanzarme de lleno a mi carrera tenística teniendo una licenciatura con matrícula de honor bajo el brazo.

Nací el 11 de julio de 1993 en la Clínica Belén de Madrid con un pequeño, o grande, como pensaron mis padres en ese momento, “problemilla”: una malformación distinta en cada pierna. En la derecha me faltaba todo el fémur y la rodilla, teniendo así una pierna muy corta, y en la izquierda tenía malformaciones varias que me llevaron a posteriori a pasar por el quirófano para que fuera funcional. Mis padres, según me contarían años más tarde, jamás se habían relacionado con alguien con una discapacidad física, por lo que su primera reacción fue de incredulidad y nerviosismo. En ese momento su única preocupación era que yo tuviese una vida lo menos sufrida posible. Desconocían, al igual que todos, que años más tarde íbamos a tener que agradecerle a esa discapacidad muchos de los éxitos y momentos felices de mi vida.

Tengo 26 años y, ahora, después de haberme licenciado en Económicas por la Universidad de Warwick, me dedico al tenis en silla de ruedas. Trabajo día sí y día también para cumplir mi sueño de, algún día, ser el mejor jugador del mundo. Miro hacia atrás y agradezco mi discapacidad simplemente porque me ha curtido, me ha forjado y me ha hecho ser la persona que soy ahora.

He estado en la cima del ranking nacional durante cinco años y actualmente estoy en el puesto 15 mundial. En Río 2016 conseguí mi primer diploma olímpico y en 2018 me consagré entre los mejores 15 del mundo. Pero lo mejor está por venir. Mi sueño es llegar a la cima del ranking. 

 

Estos años he seguido formándome e intentando crecer en todos los sentidos: como jugador obviamente, como persona, pero también como embajador de marcas,  referente e incluso como emprendedor. Busco constantemente  mejorar mi sistema de trabajo e intentando desarrollar mis valores, y no voy a parar hasta que consiga mis objetivos.

 

También veréis que otra pasión mía es motivar a las personas a ver los problemas como oportunidades para crecer, y ver las diferencias como ventajas si se llevan con actitud. De ahí creé mi divertido hashtag #ValeLaPierna para intentar normalizar la discapacidad con humor e incentivar a las personas a luchar, no importa en qué situación, por sus sueños. Quiero eliminar estereotipos y romper paradigmas en nuestra sociedad para que cualquier persona pueda cumplir sus retos y sueños. 

Os animo a que me acompañéis en este bonito (y duro) viaje llamado vida.

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